COSTO DE VENTA DEDUCIBLE

No hay duda que la contabilidad es una herramienta fundamental, tanto para el contribuyente como para la propia Administración Tributaria, al momento de cuantificar el importe del impuesto a la renta empresarial. Si bien, la contabilidad se rige en base a normas contables, existe un punto de conexión con las reglas fiscales, ya que ambas buscan obtener la mayor transparencia en las registraciones de las transacciones.

 

En términos claros, tanto la ley como el decreto reglamentario, hacen hincapié en mantener un sistema de costeo que permita identificar un inventario pormenorizado que facilite el seguimiento de las entradas, salidas, saldos, y la correcta valoración de las existencias y de los costos deducibles que se declaran ante la Administración Tributaria.

 

En la práctica nos encontramos con el uso de la formula básica de costeo, que consiste en partir del saldo de inicio, adicionando las compras del periodo y finalmente restando el saldo del inventario final, con lo que se obtiene el costo de las mercaderías vendidas. Si bien, puede resultar una fórmula sencilla y de un margen mínimo de desviación, es cierto que para el fisco no siempre resultará suficiente.

 

La Administración Tributaria cuenta con las facultades para el empleo de indicios o presunciones que permitan estimar la existencia y medida de la obligación tributaria -cuyos resultados pueden diferir de lo declarado por el contribuyente-, a través de promedios, índices, coeficientes generales y relaciones sobre ventas, ingresos, utilidades u otros factores referentes a explotaciones o actividades del mismo género.

 

En estos casos, la determinación sobre base presunta sólo procede si el sujeto pasivo no proporciona los elementos de juicio necesarios y confiables para practicar la determinación sobre base cierta, ergo, la carencia de medios probatorios que permitan el respaldo en detalle de los costos deducibles, e inclusive del inventario pormenorizado de la entrada y salida, con la correcta valoración. En tal caso, toda la registración contable podrá ser cuestionada e invalidada, si para la Administración Tributaria el contribuyente debió de declarar un mayor margen de renta.

 

Ante una situación como ésta, es importante destacar que la carga de la prueba siempre estará a cargo del contribuyente y, por tanto, deberá demostrar ante la Administración Tributaria cómo llegó al cálculo del costo deducible declarado en el formulario de renta y en los Estados Financieros. ya que en ningún caso la Administración Tributaria suplirá al contribuyente o responsable en sus obligaciones substanciales y formales.

 

La insistencia para nuestros clientes, colegas y empresas en general, es que periódicamente evalúen si el sistema de costeo cumple con las especificaciones requeridas por la Ley y sus reglamentaciones, ya que de lo contrario estarían en desventaja ante los eventuales reclamos por parte de la Administración Tributaria.